miércoles, 12 de septiembre de 2012

Retrocede dos casilleros

Hace algunas semanas avancé dos casilleros al adjudicarme una obra de arte en plena calle y a un precio irrisorio. No me duró mucho la ventaja porque hoy los volví a retroceder

Ya lo dije pero lo repito, esta sección está compuesta por esas cosas pequeñas, diminutas, cotidianas, chiquitas, pero que definitivamente tienen el poder de arruinarme el día.


Cayó la cana

Abrí los ojos con fiaca y me revolví entre las sábanas resistiéndome a levantarme. Ahí con la cara hundida en la almohada, el cuerpo mirando a la pared y media pierna afuera, todavía pensaba que iba a ser un día normal y es lo más lógico, porque nadie se levanta diciendo: “hoy va a ser un día de mierda”.

En líneas generales convengamos que la mayoría quizás influenciados por el cínico de Serrat, prefiere pensar que “hoy puede ser un gran día”. Este definitivamente no fue el caso.

Me di cuenta que despertarme es una serie de pequeñas torturas en mi vida. La primera ataca directo a la subjetividad, es mental y autogestionada, la melodía que pudo ser mi canción favorita, pero que desde el preciso instante en que decidí ponerla de ringtone despertador en el celular, adquirió el grado de “esa musiquita de mierda”. Pero la banda sonora de mis pesadillas, esa ametralladora monofónica de tonos enlatados que me asalta en mitad del sueño y me predispone mal, es solo el comienzo. Apenas la cortina musical de lo que se viene.

Primero saco inocente de un sablazo la ropa de cama, pero advierto en carne propia la equivocación y con la misma velocidad vuelvo a taparme girando sobre mi propio eje. La imagen ahora soy yo respirando agitado, envuelto cual oruga entre las cobijas, sábanas, cubrecama y colchón, tratando de entender cómo puede estar tan frío ahí afuera y cómo salgo de ahí adentro.

Descartado el destape directo el plan ahora es mover lentamente las colchas, y después, mente en blanco y sin respirar, tratar de llegar al baño. Apenas me lanzo a la carrera el piso frío complica la situación, a veces ni siquiera llego a apoyar el otro pie que salto de vuelta a la cama y pido rescate, pero esta vez aguanté. Ahora soy una pelota despeinada que putea y rebota en boxer por las paredes, mientras trato de saltar al perro.

Ya en el Baño: Prendo la luz… ¡ZAS!... la cara como un sharpei. Este es mi momento fuera de foco del día… miro el espejo y en lugar de verme a mí, lo veo a Mel de “Los Secretos de Harry” por un rato… (regalo al final de la sección) .

Hasta acá, lo de siempre.

Pero hoy después de la desaparición de Mel, agarré mi cepillo de dientes, lo hice girar en la mano y me lo quedé mirando. Me lo había regalado “A” en Nueva York, compró dos, uno rosa para ella y uno celeste para mí. Tengo que cambiarlo urgente pensé. Así nunca voy a empezar bien el día.

Después de este pensamiento lo embadurné en pasta y me empecé a cepillar tal cual me enseñó Scarlett, 274 veces cada molar en forma de tirabuzón. Y fue ahí, inclinado sobre la bacha, en el cepillado número 153 ½ del incisivo inferior, que ocurrió la catástrofe.

Tenía la vista clavada en el chorro cuando un acto involuntario me hizo mirar el espejo. Volví rápido a la seguridad del chorro pero era tarde. Una reminiscencia, una diapositiva fugaz, quedaría grabada para siempre en mi retina.

Procesamiento mental de la imagen:

¡Laputaquelopariótengounacana! ¡Soy viejo! ¡Me voy a morir! ¡Ahhhhhhghhhhh!.

Me Brillaba en medio de la cabeza y no era blanca… era fosforescente. Atiné a arrancarla, pero la mano se frenó en el aire cuando desde mi interior una voz de Dora (Mi conciencia tiene voz de Dora) dijo: “Por cada una que te sacás te salen 5”. Mierda.

Este hecho puede parecer menor, pero no es así, tiene lugar en un momento controversial de mi vida: las vísperas de mi cumpleaños. Y no de cualquier cumpleaños, en las de uno con “número redondo”.

Los números redondos son esos que suenan fuerte, que según dicen las Doras marcan momentos importantes en la vida. Alguien me dijo “la mejor edad”… qué se yo si es “la mejor edad”, andá a decírselo a Horacio Quiroga que a mi edad el padre se le había matado en un accidente, las hermanas muerto de fiebre Tifodea, el padrastro y la primera esposa suicidado, y mientras le limpiaba el revólver a su mejor amigo se le había escapado un tiro y acababa de matarlo… es muy relativo lo de "la mejor edad", porque a todo esto la gente es mala, al principio habrán dicho “pobre tipo”… pero después lo tildaron de yeta y "a la mejor edad".

Igual dejemos algo en claro, no digo que sea viejo, el problema es que yo era más joven. Ahora podré sostener que “no tengo un pelo de tonto”, pero ya no más que “no tengo un pelo de viejo”, tengo exactamente uno… y lo estoy viendo en este momento.

El día de mi cumpleaños me llamó por teléfono mi primera novia. Hablamos como veinte minutos sobre este tema y ella se reía, le causaba gracia que estuviera así por una cana, claro que relativiza la cuestión porque es mayor y no le conviene analizarla demasiado. Trataba de consolarme diciéndome que Richard Gere también tiene canas… Richard Gere tiene 61 años.

¿Qué me preocupa de mi cana? En primer lugar que nunca vienen solas, vienen en patota. No sé si me preocupa, pero es la primera, qué se yo, es raro. En unos años quizás se haya perdido en la multitud, pero hoy está ahí blanca y radiante en medio de la negrada.  Mis cabellos negros podrían revelarse y prenderla fuego, algo así como el KKK capilar y yo estaría chocho, pero eso no pasa… la naturaleza es sabia y no discrimina.

Así que ese día cuando me terminé de bañar hice lo único que sé hacer en estos casos. La única cosa que me sale cada vez que no sé para dónde salir corriendo, que me dejan con esta cara de asustado, que tengo más frío adentro que afuera; unos mates.

Y estaba ahí en la cocina calentando el agua, pensando en que ya casi era invierno, que se venía mi cumpleaños, que se estaba por largar a llover, que no aprendo más, cuando entró mi abuelo Choclo. Creo que nunca hablamos de él, ¿qué les puedo contar de mi abuelo? No sabría por donde empezar. Lo único que se me ocurre decirles es por qué le dicen Choclo, que para una primera aparición está más que bien:

Es el menor de nueve hermanos y de chico le pusieron así porque tenía la cara llena de granos. Pero no es toda la historia. Unos años después se hizo boxeador amateur, hasta que se enteró mi bisabuelo Ramón y se lo prohibió. Pero él bajo el pseudónimo de “Kid Choclo”, para que no lo reconocieran en los artículos del diario, siguió peleando a escondidas y salió campeón del mundo (bueno, puede que haya ganado algún certamen local, para mí salió campeón del mundo). Ahora colgó los guantes y es mi abuelo… y acaba de entrar a la cocina.

Venía refunfuñando algo, lo noté, pero yo tenía bastante con mi cana así que no le dije nada, le dí nomás un abrazo y lo dejé prepararse el desayuno. A los diez minutos era un torbellino. Golpeaba tazas, pataleaba, bailaba, puteaba, rebuznaba, cantaba (ABBA), todo lo que tuviera el sufijo “aba” e hiciera ruido, él lo hacía. Así que no me quedó otra que preguntarle:

-¿Qué pasa Choclazo?

-Que yo tenía un montón de amigos- me soltó.

-¿Y con eso qué?

-Que murió el Tito y así no se puede.

-¿Qué cosa no se puede?

- ¡Armar la lista de invitados! Estoy organizando la fiesta de los 100 para el 2024 y todos los días se me borra uno distinto- ahí largó la carcajada, me pegó un codazo y salió de la cocina haciendo equilibrio con el matecocido.

Con todo el humor negro del mundo y a los 86 años, me boludea a las 8.30 de la mañana. Por eso él tiene la cabeza llena de canas… y yo solamente una. Para el final de esta sección ya tengo 25 años, una cana y cambié mi cepillo de dientes.


Al Choclo:



"Mel" (Los secretos de Harry):











5 comentarios:

Amy.- dijo...

Era hora que cambiaras ese cepillo.. Le hacés caso a Scarlett sobre lavarte 274 veces cada muela y cuerpo dental.. pero no sobre cambiar el cepillo cada dos meses?? =)

Like always, it's been a pleasure... aunque prefiero las crónicas, que suelen ser más largas y me mantienen por mas tiempo alejada de cash flows y embarques y semillitasss .. grrr

Besos ale!

Anónimo dijo...

UNA CANA!! Y TANTA HISTORIA POR ESO!! Drama Queen!! Yo tengo como 4 que me encontraron las pendejas estas con las que estudio, y tu hermano tiene desde los 15! Son pelos sin pigmentación, no es para tanto... igual me gusto lo del KKK a la inversa, hasta me lo imaginé y todo jajajaja. Abrazo guey.

Cacu

Anónimo dijo...

Espero q tu fucking ringtone no sea "For no one" porque te desheredo. SI seguís escribiendo así vas a ser vos el que escriba mi libro. Abrazo de Plomero macho

Luz dijo...

Alejin!!! Tu rutina de la mañana me conmueve, será porque me recuerda a la mía, con la diferencia que como estoy de mudanza no tengo un mísero espejo en toda la casa, suerte para mi mala suerte para el vencindario que se asusta cada vez que me asomo a la calle.
Tenés una forma única de contar tu vida y eso te hacer verdaderamente genial como ya te lo he dicho en otras oportunidades. Espero que te sigan pasando cosas para que tengas motivos de seguir escribiendo. Me regalas lindos momentos mientras te leo. Muchas gracias.
LuCeCiTa

Anónimo dijo...

Un ídolo Don Choclo! hay que aprender de esos sabios!
Durante el relato de la hazaña de cómo salir de la cama, pensé que estabas hablando de mi!, me pasa exactamente lo mismo, y ya odio la musiquita polifónica de mi nokia, que cada varias semanas la cambio para no odiar el tema original!.
Muy buen relato, no se haga drama que la cana es sinónimo de madurez -diría mi vieja-, aunque no se que tiene que ver...

Me estoy volviendo fanático del blog, sera grave?...

Saludos!

Sebas