miércoles, 9 de enero de 2013

Décima Crónica


El Diario a Diario
(Completo)

“Es extraño escribir a una semana del último post y mañana imagino va a serlo más, porque habrán pasado tan solo 24 hs…” así empezaba esta crónica cuando todavía creía que podía entregarla a tiempo.


El lunes llegué a casa de madrugada (es decir: llegué el martes) y ya estaba todo perdido, la utopía de la crónica diaria se había desvanecido en el aire. Así que timoneamos y replanteamos la propuesta. Tengo las notas de los días, pero fue una semana dura y no pude escribir, trataré que para el domingo estén los 7, aunque claro, esto tomémoslo como de quien viene.

¡Ah! Antes de empezar quiero aclarar dos cosas. La semana pasada había dicho que tenía dos planes ya previstos de los que pensaba podían desprenderse buenas historias; se cayeron los dos. La carne a la crema con papas, contra todo pronóstico y desafiando las leyes naturales que rigen el mundo, salió bien, o por lo menos se pudo comer, no hubo muertos ni heridos, un éxito, aunque está mal que yo lo diga. Y la clase de salsa la suspendí por una inesperada visita al hospital de la que se enteran el martes.
Día 1: Lunes

Me levanté pensando que publicaría por la noche esta crónica, sin embargo eso no era lo que más me preocupaba; lo que me tenía mal era no saber a ciencia cierta si iba a tener algo que contar. Y ya me estaba arrepintiendo de esta idea e inquietando un poco, cuando mágicamente entro en escena mi hermano.

Nunca hablé de él, qué puedo decir, no somos muy parecidos. Casualmente en esto pensaba hace aproximadamente una semana cuando coincidimos a la hora del almuerzo y me dediqué, no sé por qué manía, a mirar nuestros platos: el de él tenía una tarta de zapallitos hecha con sus propias manos, el mío una milanesa recalentada hecha con las manos de vaya a saber quién, él tomaba agua, yo Coca-Cola ®, él comió fruta y yo algo dulce que encontré en la heladera. Por último él tiene un perro y yo tengo un blog.

Como dije antes, me levanté muy temprano a la mañana a sabiendas de que tenía un día largo. Me hice un café batido y escribí algo que tenía que entregar por mail a primera hora, lo mandé, seguí haciendo cosas con la certeza de que me iba a faltar tiempo para terminarlas. Cancelé algunas obligaciones y eso me dio margen. Según mis cálculos llegaba con todo, justo, pero con todo, salvo con dejar un mínimo de tiempo libre como para que sucediera algo que contar a la noche.

Fue entonces que a media mañana ocurrió el milagro. Después de debatirme un buen rato y viendo que mis tiempos estaban apretados pero cerraban, decidí cumplir con lo que venía postergando hacía una semana: algo tan simple como llevar un saco a mi sastre vecino para que le hiciera unos ajustes ¿Cuánto tiempo podía perder? Eran 100 metros, me medía, me anotaba el encargo y yo volvía a mi casa a seguir escribiendo. Y así fue. El plan era perfecto, salvo por el pequeño detalle de que apenas cerré la puerta, noté que no tenía llaves. No me preocupé, estaba mi hermano. No tardé ni diez minutos, volví con paso apurado, toqué el timbre, lo vi correr la cortina y asomarse, lo saludé… pero la puerta nunca se abrió.

La ficha me cayó instantáneamente, él cual justiciero y hombre ejemplar, con la mente curtida por la lechuguita y la sobredosis de vitaminas, no me iba a abrir la puerta porque yo, una vez más debo admitirlo, me había olvidado las llaves. No desesperé y me colgué del timbre 20 minutos ininterrumpidos. Nada. Golpeé la puerta. Nada. Le toqué timbre a un vecino para saltar por los techos cual hombre araña. No estaba.

No hace falta aclarar que a esta altura yo volaba de calentura (con rima y todo) y para colmo había dejado el teléfono adentro. Tenía que llamar a alguien neutral y en estos casos los neutrales suelen ser los padres. Llamé a mi queridísima madre desde un locutorio, de la conversación lo único que vale la pena rescatar es: “…decile al sicótico de tu hijo que me abra la puerta…”.

Toqué timbre nuevamente sin resultados. Volví a intentar con el vecino y tampoco hubo respuesta. En ese momento lo vi venir de la esquina con una bolsa enorme de manzanas, no dije nada… y eso que tenía tanto para decirle. Llegó, abrió la puerta y con tono chato dijo:

-La próxima vez te vas a acordar de llevar las llaves.

En otro momento creo que nos hubiéramos trenzado a trompadas en medio de manzanas que volaban... debo estar en una etapa zen de mi vida… o muy fuera de estado.

Creo que la comida sana ayuda al físico de las personas pero las hace entrar en un estado “particular”. No es lo mismo que por tus venas corra la grasa de una buena hamburguesa que te ayude a pensar, a una triste y lechugosa cosa verde que apenas te deje vivir.

Como ya mencioné tiene un perro, que merecería una crónica exclusiva para él solo, pero no va a ser esta. Resumamos así mi relación con el perro: él me odia y yo lo odio.

Ese día por la tarde seguí escribiendo, cuando el animal se dispuso a darle de comer al perro. Lo llamó y no hubo respuesta. Lo escuché caminar por la casa y el patio, mover las camas y buscar en las habitaciones. Hasta que se me paró al lado y me dijo:

-¿Dónde está Oliver?

-¿Eh? Ah, salió hace un rato… pero fijate que no llevó llave.

Sí, bueno, esta última parte es mentira, pero lo tendría que haber hecho ¿Por qué no lo hice? Porque por suerte para él, yo no como lechuga.

Día 2 : Martes

-->
Es mi día libre. Iba a asistir a una clase de “Salsa” con dos amigas habitués de la disciplina, que se habían comprometido a escoltarme al mundo del bamboleo de caderas y el doble giro invertido.

Me habían adelantado un profesor panzón de procedencia dudosa que sorteaba Cd´s, Doras al pormayor y el especial deleite con una tal Marta. Porque las Doras son como una jauría, andan todas juntas pero hay una que es DORA con mayúsculas, la Dora entre las Doras, la Dora líder.

El resto por lo general la odian un poco y le sacan el cuero por lo bajo, pero a la líder esto no le importa, es plena sabiéndose directora de ese cotolengo de matronas pintarrajeadas. Generadora de amores y de odios, la Dora Líder vive feliz su mentira de reina de la 3ra edad.

Ya estaba pensando en mi clase, averiguando si tenía que ir de yoging o vestido de Chayanne, con gel o sin gel, si saludaban con “hola” o con “Azucaaa” a lo Celia Cruz, en fín, preparándome para la incursión en el nuevo ritmo, cuando un llamado telefónico le avisó a un amigo con el que me encontraba tomando un café, que habían internado a una conocida.

Terminamos en el hospital. Era una simple apendicitis, pero en temas de salud nunca se sabe. Llegamos y nuestra amiga fumaba con cara de semimoribunda en la puerta de la clínica. Según nos contó ya había empezado los trámites y se internaba inmediatamente. Tiró el cigarro y entramos los tres. En la oficina donde tenía que hacer el papelerío tres Doras hacían cola, se les plantó y les dijo “yo estoy primera”, las Doras acataron sin pronunciar palabra. Con mi amigo nos miramos y ambos supimos lo que en cierto modo ya sabíamos, que nuestra amiga no es solo un “proyecto de Dora”, es un “Proyecto de Dora Líder”.

Fuimos en ascensor hasta el cuarto piso donde estaba la habitación, el lugar era bastante horrible y a mi amiga lo único que le preocupaba era burlar a la enfermera para fumar. A mi lo que más me llamó la atención fue un cartel en la pared:


Si hubiese terminado en la palabra “recuperación” creo que no le hubiera dado mayor importancia, pero la propuesta de conocer el Buffet me sugirió en ese momento pensamientos como una cuadro enorme de la última cena en medio del salón comedor, eslóganes del estilo “precios de infarto”, “los fiambres más frescos” y otros chistes tontos.

¿Qué sentido tenía dedicar esas líneas al buffet? Quizás alguna iniciativa ante la creciente horda de familiares hambrientos que les roban la comida a los enfermos. No lo sé. O el primer paso hacia un Hospital-Shopping-Mall, siempre hay gente, mucha angustia, no cierra, la clientela se renueva constantemente, pero sí, habría que tener cuidado con los enfermos que pidan fiado.

Apareció una enfermera y le puso un camisón a mi amiga, otra le colocó el suero y una doctora le dio un pronóstico dudoso de si era o no era apendicitis, de si había o no había que operar. En definitiva: no le dijo nada.

-->
Yo me fui del hospital y no llegué a la clase de salsa, al día siguiente me enteré que lo de mi amiga había sido una indigestión. Esto es todo lo que pasó hoy, no hay mucha moraleja, podría inventarles algo, pero no sería ético. Además hay que hacer más cortos los relatos porque sino no termino más ¿a quién se le ocurrió esta estupidez de escribir todos los días?

Día 3: Miércoles


Estoy tratando de volver al día miércoles de hace dos semanas y recordar qué hice… no puedo, lo único que hay anotado en este pedazo de hoja de cuaderno es: “partido de fùtbol con Gil y el Sumbu”, las dos amigas de la clase de salsa.

Gimnasia por segundo año consecutivo se jugaba bajar a la B Nacional. Era el primer partido y en cancha de Rafaela. Para esta altura ya todos saben cómo salió el segundo encuentro, los platenses mantuvieron la categoría, pero ellas todavía no lo sabían.

Estaba sentado en un sofá frente a la TV en medio de mis dos amigas, me acuerdo que había más gente, familiares, primos, amigos… todos hinchas de Gimnasia.

A mí el fútbol me gusta, lo entiendo, lo miro y lo juego, pero jamás me voy a pelear con alguien por fútbol. Ojo, tampoco creo que sean once orangutanes corriendo atrás de un pedazo de trapo, es un fenómeno social que amarga y alegra gente, y eso es mucho.

Cuestión que estábamos ahí en el living cuando a los cinco minutos del primer tiempo Sebastián Blanco la paró de pecho y de media vuelta hizo el gol que puso a Rafaela uno a cero por encima del Lobo platense. Silencio. Con este resultado mis amigas se iban directo al descenso.

Hace un año sentada en el mismo sillón, mirando a los mismos equipos en la misma circunstancia, Gil había llorado desconsolada un 3-0 que en ese momento creyó irremontable. Ahora se la veía más tranquila, creo que ser de Gimnasia te hace más fuerte.

El círculo que frecuento son en su mayoría de este club, fanáticos a más no poder, van de local, de visitante, hacen colas a mitad de semana para conseguir entradas, viajan en micros mugrientos y ruidosos, se bancan que los pare la cana, que lo arreen como ganado, que los palpen y de vez en cuando que les peguen un poco. Todo por un equipo que no ganó un solo torneo en su puta vida.

He llegado a la conclusión de que es como ser Argentino. Nadie está de acuerdo con los dirigentes, están acostumbrados a las malas decisiones, a los momentos difíciles, a que los de afuera hablen mal, a no ganar nunca, a llorar, a vivir al límite, en el caso de Gimnasia al límite del descenso, en el caso de Argentina, de la vida misma.

Más allá de eso tengo cierto cariño por el cuadro en cuestión, que surge de ver sufrir a tanto ser querido, verlos derramar tanta lágrima en vano y alimentar tanta esperanza no correspondida. Al final no sé si les tengo cariño o les tengo lástima. Pero si en algún punto los admiro, es porque no se los puede acusar de exitistas, porque nunca ganan, ni de estar sólo en las buenas, porque son todas malas, ni de ser moda, porque incluso son bastante feos los hijos de puta, desde el sponsor hasta el último integrante del cuerpo técnico.

Volviendo a lo que representa el fútbol, convengamos que no es un tema menor ser de un equipo como este. Es clave desde la infancia. Ya de chiquito te gastan y cualquier discusión va a terminar con la misma frase, esa carta que el otro sabe que tiene bajo la manga y que guarda en silencio para echártela en cara ya sobre el ocaso de la contienda. Esa respuesta que no duele tanto por lo que tiene de contenido, como por lo que tiene de cierto: “Vos nunca ganaste nada”. Y ahí se te llena la vena de sangre porque te lo dice un hijo de puta que en su vida pisó una cancha de fútbol, que no entiende bien la ley del offside, pero tiene clarísimo que vos nunca saliste campeón. Así que apretás los dientes y le respondés que “a pesar de eso la hinchada está siempre” y el muy forro te dice “entonces hacé un campeonato de hinchadas”. Te cagó. Lo sabés y lo sabe.

Y ahí estaba yo en el sillón, las miraba a ellas y al resto de la gente alrededor, que se agarraban de los almohadones, los vasos y la pizza, como si de eso dependiera seguir aferrados al piso. Pensaba en esos 123 años de historia y ni un solo festejo profesional, ni una sonrisa y me preguntaba si no sería mejor que descendieran. Arriba eran de los únicos sin campeonato, pero abajo podían ser parte de una elite, pelear alto, hasta salir campeones. Creo que lo propuse en voz alta esto, pero apenas terminé de decirlo el Sumbu me miró y con toda su ternura me dijo: "callate porque te pateo las pelotas". Clarísimo.

“Más vale cola de león que cabeza de ratón” lo que me parece muy bien, aunque podría afirmar que cualquiera de mis amigos preferiría ser un ratón fluorescente y con sirena en una isla de Gatos-Dinosaurio, a tener algo que ver con leones.

¿Por qué uno se hace de tal o cuál equipo de fútbol? No sé. Creo que la gran mayoría sigue el equipo del padre, la madre o el abuelo. Se hace de tanto mirarlos, oírlos nombrar, porque le regalaron una camiseta de chico, qué se yo, es como el nombre o el apellido, no los discutís, ya vienen en el paquete.

Incluso para los padres debe ser difícil hacer a un hijo de Gimnasia, exponerlo de antemano y gratuitamente a la gastada infantil, el sufrimiento dominical, la autoflagelación, la depresión y los problemas cardíacos. No tiene mucha explicación.

Hablando con un amigo me decía que a veces no sabe por qué está un sábado a la noche, con lluvia, mojándose en una cancha en medio del conurbano, mirando a once tipos que pierden por goleada, para volverse parado en un micro atiborrado de gente, sin saber con exactitud si llega a destino o si la policía lo caga a palos antes. Lo único que sabe es que tiene que estar ahí.

Nunca nada, años y años, generaciones y generaciones con ese grito atragantado entre el pecho y la garganta, entre la boca y el alma. Gente que nació y murió esperando verlo campeón y no pudo. Nunca, nunca, pero nunca, nunca y siguen empecinados.

Mis amigas ahora miran el partido que ya está por terminar 1-0 abajo, pensando en el próximo al que una vez más llegan en desventaja. Gil acaricia con el pulgar el escudo bordado en la campera, y aunque se repiten las mismas condiciones, este año no llora. Definitivamente ser de Gimnasia te hace más fuerte.

Hay una sola razón posible. Una sola cosa por la que uno hace cosas que no puede explicar. Por la que da la vida, sufre física y emocionalmente, derrama lágrimas y persiste cuando todas las señales dicen que “NO”. El único sentimiento que puede confundirse con la estupidez o la locura, por el que uno es capaz de ponerse en segundo lugar, terminar jugando la promoción e irse al descenso directo en la vida. Por amor.

Así como al enamorado no vas a hacerle entender que esa mina es una hija de puta, a un hincha de Gimnasia no vas a convencerlo de que su equipo es el peor del mundo. Inclusive capaz que lo sabe, pero qué le podés decir, están enamorados los pelotudos… hace 123 años que están enamorados.

Día 4: Jueves

-->
Hoy no pasó nada… y bueno che, esto estaba dentro de las posibilidades: Un día perfectamente normal. Para esta fecha lo único que hay en el papel, que admito me costó encontrar porque ya hace rato que empecé con esto, es que me tiré en el sillón a mirar In Treatment, la serie de turno… de paso la recomiendo, porque no se me ocurre otra cosa que contar en el post.

No sé si les gustará a todos, es media hora de puro diálogo… sesiones con…Lunes: Laura (enamorada de su terapeuta), Martes: Alex (un piloto yankee que no siente culpa por bombardear una escuela en Irak y que todavía no sabe que es gay), Miércoles: Sophie (Sale con su entrenador de 40 años y tiene tendencia suicida… ella tiene 14) Jueves: Jake y Amy (Terapia de pareja) Viernes (El psicólogo va a lo de Gina, su psicóloga, porque ya no aguanta a sus pacientes).

Para mí es interesante, dos sillones, dos personas, 30 minutos de pura charla tratando de poner en orden cabezas desordenadas… si te gustan las islas, la gente con poderes, los tiros, mucha acción y adrenalina… olvidate.





Día 5: Viernes

-->
Hoy salvé a una persona de morir de tristeza. Así es, este día una no-amiga pretendía cenar un viernes por la noche, sola en su departamento, un sándwich de dos fetas de jamón cocido en un pan de panchos que vencía al día siguiente; la imagen me resultó desgarradora. Una chica hambrienta que un viernes por la noche iba a tener una cena triste, porque su heladera estaba descongelándose… ¿con qué derecho?

Inhumano. Así que con el alma medio partida, con esa bondad que me caracteriza, me aparecí en la casa con dos pizzas individuales artísticamente envueltas en unas capelinas y dos cervezas… ¿qué hubiera sido de esa pobre sin mí? Imposible saberlo. Arrancar un fin de semana de esa manera ya te predispone mal, es el comienzo del fin, es la previa hacia la tardecita somnolienta y bajón, que se esconde detrás de cada domingo asesino.

Cenamos bajo la amenaza constante de un tsunami casero, olas que avanzaban desde la heladera y que ella combatía con un secador. Ésta víctima que rescaté del naufragio es contadora de cuentos… pero de los de verdad… y me pregunto si me podía contar uno que estaba preparando a ver qué me parecía. Yo ya lo conocía, pero no dije nada; uno no siempre tiene la oportunidad de que una contadora de cuentos profesional le cuente gratis un cuento. Inclusive ahora que lo pienso, la última vez que la escuché tuve que pagar mi entrada.

Es difícil encontrar a alguien que haga lo que le gusta. Siempre admiré y envidié un poco a esta gente. Mientras escribo esto a la distancia tempo-espacial escucho ya a algún neo-racionalista, de esos malhumorados que abundan en las oficinas, que del otro lado del monitor está pensando “no siempre se puede hacer lo que uno quiere o lo que a uno le gustaría…”…no siempre, es verdad, pero también es verdad que no siempre se intenta. Y ahí el neo-racionalista refunfuña y me dice que hay que trabajar y el tiempo pasa y uno se pone grande, y que soy un utópico y me manda a la mierda y acaba de cerrar esta pestaña.

Bueno, parece que ya no quedan neo-racionalistas en la sala. Al resto que sigue ahí le comento que cuando yo hablo de “hacer” o “ser” lo que uno quiere, no lo acoto jamás al campo laboral. Uno puede trabajar de repartidor de pizzas y ser botánico, de stripper y ser maestro, de presidente de la nación y ser pintor, como sea, las variables son infinitas. Ni siquiera es necesario ser bueno en eso, solamente estar seguro. La gente no es de lo que trabaja, aún cuando se hayan recibido de eso, sino miren a Conan Doyle. Tampoco tiene que gustarle, yo fui desde cartero a diseñador y si algo tuvieron en común esos trabajos fue que todos pagaban mal, pero no que me gustaran.

Uno puede usar su trabajo para llevar adelante otras cosas, tengo amigos que se dejan encerrar en oficinas, pero a fin de mes y a modo de rebelión, se plantan bien plantados y dicen: “…me encerrás 16 hs en este box, pero yo con este sueldo no te voy a dar el gusto, no me lo voy a gastar en alcohol, trajes, i-pods, sábados, plasmas, after offices y putas… yo con esto hago una película”. Y hacen la película más horrible jamás vista…con tres amigos borrachos que se cagan de risa, un vecino enano y dos plantas del vivero de a la vuelta, que las cede a cambio de aparecer en los créditos, pero en medio de la filmación se rompen y terminás teniendo que comprarlas, cuando te querés dar cuenta se te fue el sueldo; pero por alguna razón estás contento.

Poniéndonos filosóficos es como si aceptaras ser esclavo de 8 a 8, para poder ser libre. Como mi amigo Cacu que trabaja en un Ministerio para ser periodista, o Caro que usa el sueldo para hacer el programa más delirante de la radiofonía argentina o Santuná que trabaja en una empresa 90% del estado, pero que cada vez que me ve, me insiste en que filmemos algo y nos embarquemos en un proyecto sin fines de lucro, que incluso nos de pérdida, pero nos haga un poco más felices. Y a nadie le sobra la plata, les sobran las ganas nomás. You may say i´m a dreamer, but i´m not the Only one, carajo.

Ok… alguien que me explique cómo me fui así de aquel viernes en que salvaba a mi no-amiga…

Ese día yo le vaticinaba recuerdo, que si ella comenzaba su fin de semana con esa cena triste, lo más probable era que la cosa fuera de mal en peor. Así que haciéndome el Nostradamus latino, le dije que ahora en cambio, después del giro karmático que había tenido gracias a mí, con las pizzas y las cervezas, y obviamente mi gratísima presencia, iba a tener el mejor fin de semana de su vida. Exageré, ya lo sé. Podría haber salido bien. No fue así, le erré fiero y después me echaba la culpa.

Me enteré de la debacle al otro día por la noche, cuando me llamó y me dijo:

-Alejo, te odio, estoy varada en Morón al costado de la ruta.

Claro, cual fue mi error: primero creer que era Nostradamus y segundo… hacer una predicción tan sobre la fecha. Porque cuando él dijo que el mundo se acababa en el 2000, era el año 1555… cuando le quisieron ir a reclamar, hacía más de 400 años que practicaba solos de arpa, 219 que tenía un dúo con Mozart y 40 que había formado un power-trío con Jimi Hendrix.

La Historia:

La noche después de la cena, ella viajaba en un micro de larga distancia, cuando un murmullo la despertó a mitad de la noche. Abrió un ojo y vio gente dando vueltas, para cuando abrió el otro ya había quilombo. Miró por encima de su asiento y vio cómo dos filas más atrás, una mujer parada en medio del pasillo y en estado de transe, escupía al resto del pasaje. Un hombre junto con otra pasajera que la miraban de lejos intentaron acercarse para calmarla, pero ante la amenaza cortó con la metralla de saliva y esgrimió un arma inesperada. Los dientes. No, no los mordió, o sí, pero a distancia. Se metió la mano en la boca y de un tirón se saco la dentadura para revoleárselas por la cabeza. Definitivamente yo no predije esto.

En el piso estaba la cartera de la mujer, así que se pudo agarrar el celular de la pasajera en transe (dixit: Charly García) y comunicarse con uno de los últimos contactos con los que había hablado. Era la hija. Esto trajo la esperanza de que ella pudiera decir de dónde se apagaba la mujer, que para este momento se agarraba de su asiento y daba alaridos, pero no le pegaba a nadie. Al final el llamado trajo más caos al asunto porque la que hablaba con la hija gritaba cosas como “Pero vos sos pelotuda”, “Yo no la toco ni en pedo”, “No voy a hacer eso”, “Vos sos una idiota”. Y Le cortó. Desde el celular no iban a venir las soluciones.

Mi no-amiga le fue a decir al chofer de por qué no paraba el micro, que para todo esto seguía andando y el tipo le dijo que estaban esperando a llegar al peaje. de Morón Llegaron, vino una ambulancia, no sé si con enfermeros o con un exorcista y la estabilizaron. Al rato la vieja subía al micro sin acordarse conventientemente, de nada de lo que había pasado.

En el medio, mi no-amiga me llamaba por teléfono, me contaba esto y me pedía explicaciones. Yo del otro lado del teléfono pensaba: que suerte que tengo. Improvisé una respuesta del estilo: "bueno, pero ahora tenés algo que contar". Esas respuestas que uno después se da cuenta sería mejor no dar, que sólo contribuyen a la certeza de que uno es un pelotudo.

Aquel viernes eso fue lo que pasó, el heróico salvataje de un alma que pensaba tener una cena triste y solitaria, mi predicción de un buen fin de semana y la rápida jubilación con juicio por estafa incluido, culpa de una vieja loca que la limó en medio del viaje.

Esto no tiene nada que ver con la crónica, pero tengo la necesidad de decirlo. La tele está prendida y pasan la propaganda de Café Arlistán… ¿alguien sabe con qué se droga esta gente?



Taaaaanta espuma… fin de semana y fín de este post…


21 comentarios:

The ice-cream maker dijo...

Es el primer hermano menor que se aventura a educar a un hermano mayor!! jajaja Es el mejor Santander que conozco!

Anónimo dijo...

Porque no me debes conocer a mi, claro está. Una Santander.

Anónimo dijo...

Hoy, además de ser increíble cómo escribis, es increíble que hayas publicado DOS crónicas con tan pocos días de diferencia. Y la verdad, no puedo dejar de admitir que las formas poco convencionales de educarte de tu hermano van a terminar teniendo éxito jeje. Yo en tu lugar ya le estaría dando las gracias!
Éxitos!!!

Anónimo dijo...

YO SOY TU FAN!
hoy es domingo..me levante temprano para leer tus cronicas y sigue estando el "trabajando" en martes..
ASI! NO!

Sumbu Trule dijo...

Quiero aclarar q no soy yo la que escribió los msj anteriores...no sé quién será pero q se entere q YO soy la fan número uno!!!
besos 'razón por la que mi mundo gira'!!!!
Tu sumbu

Gil dijo...

que se habían comprometido a escoltarme al mundo del bamboleo de caderas y el doble giro invertido?? que buena manera de llamar a los conceptos que Wilmer grita: Aperturaaaaaa, "chicas", aperturaaaa. Te recuerdo que el que se había comprometido con esta causa había sido usted pero como zafaste!! Decí que sé que la historia de la intachable es verídica sino creería que arrugaste y eso iría en desmedro de tus fieles lectores! :P besos
Siga escribiendo!

Anónimo dijo...

Viste? no soy sólo yo el que considera q la didáctica de tu hermano es de las mejores jamás vistas... Aguante el Agu.

P.D: Mascota dejá de adular al dueño, tu destino ya está escrito.

JM

Anónimo dijo...

Sumbu lamento corregirte, todos sabemos quien es "LA FAN" que le dice en persona al narrador YO SOY TU FAN, Y adems le envia mensajitos medio raros.-

Amy.- dijo...

No entendi nada de esta batalla de fanes.. Al final no se quien es tu fan nro uno.. yo me conformo con ser la dos! ja!

Novio mio.. no quiero mas el trabajando.. Si estuvieras trabajando no se demoraria tanto!

Ponete las Baterias amorr mio!

AH!.. El personaje de alguna de tus cronicas.. el desagradecido de los regalos..debido a la proximidad de su cumple me comento que quiere unas botas de lluvia de leopardo.. no se.. yo te tiro el dato para q este año te ponga una sonrisa al recibir el regalo.. y no te mates pensando uno q no le guste..

Besoss

Penelope dijo...

Que lindo como se pelean por ser tu fan número uno alejin! Hay admiración, también hay amor! Esto de tener un blog viene con todos estos beneficios??? Interesante! jaja
Me mató el cartel de la clínica, pero bajándolo a un tono racional, pienso que esta hecho con la intención de que la gente no moleste en los pasillos... soy frecuentadora de clínicas, sé como se reniega con eso.
Ahora pregunto, si lo de tu amiga fue una indigestión... no habrá seguido las indicaciones del cartel muy al pie de la letra...?
Besos Alejin

tu hermana dijo...

tenes novia y no me contaste???????

Penelope dijo...

Alejo, me parece que tener poco para recordar te sienta muy bien, tus análisis son excelentes y esta crónica me pareció brillante. Disfruté leerla de principio a fin. Consejo: vas por muy buen camino, seguí así!
Mis más sinceras y objetivas felicitaciones!

Gil dijo...

Qué decir de esta crónica, muy buen relato! Gracias por revivir ese momento de tensión, estaba tan compenetrada con el partido que no percibí todas esas sensaciones, aunque recuerdo el momento de la frase del sumbu, fue para matarte! :)
Sé que de a poco lo vamos a estar viendo con la camiseta azul y blanco, le está tomando cariño!
besos Santander. Esperamos el final de la semana
PD: Gimnasia no se explica, se siente. Y como usted bien dice estoy totalmente enamorada!! (y es de los pocos amores que duran para toda la vida)

Anónimo dijo...

hola guachooo, acá el Cacu, emocionado pero con cierta decepción... por donde arrancar?

que la adversidad nos hace más fuertes, como dice el lema del club, eso te lo aseguro; eso que no ganamos nada en la puta vida no es tan cierto, distinto decir que no ganamos en la era del profesionalismo. igual dejo esta reflexión: por qué es menos válido un torneo amateur 1929 que un campeonato profesional (prof=jugadores a sueldo)? si el costo de ser campeón es la amargura y el exitismo, dejame como estoy...

"Gimnasia es pueblo": y lo digo en serio, sí es como Arg, como esa parte de Arg humilde, de los barrios, que la viven cagando a palos pero que nunca van a poder derrotar; porque "el pueblo unido jamás será vencido"

pero la lástima desterrala, te puedo asegurar que cada una de las lágrimas, hasta las que se cayeron en las malas, son el desborde de orgullo que siente un tripero por su club

y no siempre han sido malas... mala mala es irte a la B, como no lo vi a Gimnasia pero sí los vi a los amargos.. y más malas cuando estos mismos no son capaces de llenar un estadio de la B a 15', teniendo un gran plantel, entonces quién es de la B? ahí es cuando te das cuenta que "el peor equipo del mundo" es el que aunque tenga copas no tiene gente que pueda disfrutarlo con el corazón

conclusión: espero que todo lo transmitido te haga rozar lo que siente un hincha de Gimnasia, nuestro estilo de vida, los sentimientos no se explican, se llevan encima, porque EL CORAZÓN TIENE RAZONES QUE LA PROPIA RAZÓN NUNCA ENTENDERÁ

Vamos Lobo, vamo' a ganar.. La 22 siempre va a estar... a donde juegues, yo voy a ir... YO SIN EL LOBO NO SE VIVIR!!!!

Santiago "Cacu" Cabassi

Anónimo dijo...

Te re felicito Alex, la calidad de tus crónicas no baja nunca, aunque con tu carisma y talento no hay chances de que suceda lo contrario!

Aplausos especiales por la 8va (LSD)

Juan Montec dijo...

Querido Cacu, en respuesta a tu extensísimo comentario q no pude terminar de leer te pido encarecidamente que te hagas de boca y me dejes de romper las pelotas. Festejá, festejemos, festejate y dejá de explicar lo inexplicable. CaCu sos bostero. Yo lo se. JM

·Geo·ligne· dijo...

;)

genial!!!

Saludos
(muy bueno tu blog eh)

Juan Montec dijo...

Amigo locodemierda estas on fire!! espectacular esta cronica, me cague de risa y el chomba puto este me mira raro. Me encanto!

Malvina Liberatore dijo...

A su no amiga la esperaban para festejar un cumpleaños. Llegó demorada a su ciudad, después de tan desdichado viaje, se quedó muerta de frío en la terminal...Se habían olvidado de ir a buscarla.
Lo bueno de todo esto es esto: la crónica. Muy buena.
TE ODIO ALEJO.

Manu Tejo dijo...

:)muy linda la crónica Ale... para mi la publicidad la hizo un fanático de la Historia sin fin

aguz dijo...

con floripondio ! arlistan es floripondio !