Puede que de un tiempo a esta parte el nivel de las crónicas no haya sido el mejor y extrañamente parece que eso es una buena señal.
Ficciones
Si el camino a Pepperland tiene una característica que lo define, es que es extraño. Cuando a Dorothy allá en Kansas se la llevó un tornado que la depositó en un mundo que no conocía y dos drogados la mandaron a que siguiera el camino amarillo en busca del Mago de Oz, las cosas también eran extrañas, pero ella fue igual. Y esa es la actitud.
Ahora que hablamos de Dorothy cabe destacar que hace tiempo no aparecen por acá las Doras, igualmente que una Dorothy no es lo mismo que una Dora. Sería bueno ver la reacción de una Dora a la que después de ser arrastrada por un tornado, todavía medio agitada, respirando espasmódica, mientras se levanta el sutién y se baja la pollera, dos enanos le dicen:
-El único que te puede ayudar es el Mago de Oz. Tenés que seguir el camino am…
La frase sería interrumpida por una ametralladora de monederazos y golpes de bolsa del mandado al grito de “policía”, “enanos drogaditos”, “me quieren violar”, “comunistas” o todo junto “policía, enanos drogaditos me quieren violar comunistas” y demás genialidades que en este tipo de momentos las Doras saben alegar con inconexa creatividad e inconfundible entusiasmo.
Es raro de imaginar, sí, pero también divertido. No tenga miedo de imaginar señora, no sea como esa gente que va a ver una película y en lugar de dejarse llevar por la trama, dedica las dos horas de filme a buscar errores y explicaciones lógicas a todo lo que pasa.
Digo esto porque me cruzo seguido con gente más preocupada por encontrar errores en el guión o la escenografía que por pasarla bien y que además dan sin que se les pidan explicaciones de la talla de “eso está hecho por computadora” como si eso los convirtiera en expertos ¡¡¡como si ellos supieran cómo está hecho!!!, resumen el trabajo de 50 técnicos, 26 editores, 9 mil directores cinematográficos, 40 mil iluminadores, 800 mil guionistas, 13 mil ingenieros de sonido y 5 millones de escenógrafos (todos datos del INDEC), que se pasan la vida probando, destartalando, escribiendo, modificando, sincronizando, con el único fín de que sea verosímil, de que por dos horas nos parezca real y la pasemos bien, para que venga un hijo de puta con la boca llena de pasta de pochocho y pretenda arruinarlo en cuatro palabras vacías: “está hecho por computadora” ¿cómo? No tiene idea, pero “por computadora”.
Cada uno paga su entrada, al cine va a ver lo que quiera y piensa lo que se le da la gana, pero esta gente no se conforma con eso, no se guarda los pensamientos, sino que tiene la manía de quererlos compartir con nosotros, una necesidad irrefrenable de verbalizar sus descubrimientos y asegurarse de que tengamos presente durante toda la película que: “el reloj lo tenía en la otra mano”, “ella estaba peinada diferente”, “el de la mesa de atrás no se mueve” y que “eso”…sí, “eso” que está ahí… ¿sabés cómo está hecho?… “por computadora”. La concha de tu madre.
Fin del momento de furia.
Rebobinamos, estábamos con Dorothy ¿no? Sí, Dorothy y lo extraño de todo lo que le pasó … y todavía no llegamos a la parte en que se cruza con un espantapájaros sin cerebro, un hombre de hojalata sin corazón y un león miedoso al que le decían Juan Sebastián. Creo que era inglés.

Como sea, el punto es que las ficciones son extrañas claramente, pero a veces no distan demasiado de nuestras realidades, sin ir más lejos todos nos hemos cruzado gente sin cerebro y sin corazón, por lo menos en un sentido figurado, salvo que seas médico forense y también te los hayas cruzado en un sentido práctico, pero imagino serán la minoría de los lectores del blog. En fín, lo lindo es dejarse llevar por la historia.
Pasaron varios libros desde el Mago de Oz, en este momento estoy con uno que compré barato en calle Corrientes, en una librería que era una especie de revuelto gramajo literario de títulos apilados entre los que encontré: “El Artista Torturado” de Joey Goebel, un autor joven, norteamericano, que no tiene mucho publicado y que fue cantante de dos grupos de rock a los que no conoció nadie.

Abrí el libro y la primera línea decía: “Lamento decirte algo así, pero nunca serás feliz”. Lo compré.
El relato se basa en la teoría de que el arte verdadero sólo puede nacer del sufrimiento,. Es la historia de un manager que no deja ser feliz a un artista de 7 años para que produzca siempre cosas buenas. La historia de un managger. La delgada línea que distingue un hijo de puta de un exitoso empresario.

Al comienzo de esta crónica dije: "Puede que de un tiempo a esta parte el nivel de las crónicas no haya sido el mejor y extrañamente parece que eso es una buena señal". El razonamiento es el siguiente: si Pepperland ha bajado el rendimiento, es porque lamentablemente son tiempos felices.
Con esto quiero decir muchas cosas, no vamos a entrar detalles pero las cosas están bien. Estoy de vacaciones o casi, son vacaciones porque estoy solo y lejos de casa, porque en lugar de estar trabajando de cuatro cosas diferentes estoy haciendo una sola que me gusta, con gente a la que antes miraba por tele o escuchaba por radio y eso está bueno. Y al mismo tiempo está malo.
En el Mago de Oz ya sobre el ocaso de la historia, Toto, el perro de Dorothy, descubre que el Mago es una persona común y corriente, que detrás de la fachada es un viejo desgarbado y triste, que eran todos efectos especiales, que “estaba todo hecho por computadora” (no vayan al cine con Toto). A mi me pasó algo parecido.
De cerca me di cuenta que algunos personajes eran más grandes de lo que creía y otros más chicos. No malos, personas, con sus cosas como todos, de las que prefiero quedarme con las ficciones como cuando voy al cine y no andar buscándoles los errores. Esto me hace acordar a algo que hace poco leí en alguna parte, el que hablaba era Liniers el dibujante sobre su esposa Angie (también en sentido figurado, no estaba arriba de la mujer, claro está):
“Cuando vino Matt Groenning a Argentina, nos invitaron a un almuerzo con él. y ella dijo: No, ¿ Para qué voy a ir? Por ahí es un boludo y me caga Los Simpson”. Y algo de eso hay.
En algún punto todos somos ficciones dando vueltas, montando actos diferentes según el escenario o el público y lo que en cierto modo se potencia con la gente a la que admiramos, ya lo dijo Caetano: "de cerca nadie es normal". Yo siempre creí que me hubiera gustado conocer a los Beatles, pero ahora no sé, parafraseando a Angie: “Mirá si son unos boludos y me cagan Los Beatles”, tengo más para perder que para ganar. Dejémoslos así.
Hace poco Tino Tinto, un tipo del teatro under, un director amigo de una actriz amiga, dijo durante una entrevista en un programa en el que yo estaba tabajando: “Mi sueño es esta realidad, porque estoy haciendo lo que me gusta”. Yo me quedé con esa frase y la anoté en algún lugar de la cabeza, principalmente porque me pareció que Tino tenía razón.
Uno a veces cree querer cosas que en realidad no, como Tino mi sueño no es no tener que trabajar nunca más, es trabajar para siempre de lo que me gusta, no es tener todas las mujeres del mundo, es tener una que me quiera.
Cuestión que por lo que dicen y de acuerdo con la teoría de mi libro, si sigo feliz las crónicas van a ser cada vez peores, también dicen que si uno cuenta las cosas buenas se “queman”, que mágicamente los vientos viran y acabamos hundidos en la más profunda de las tristezas, y yo no solo lo acabo de contarlo sino que además acabo de dejarlo asentado en el blog en la crónica número ¡13!, nada puede salir bien. Pero no desespero, si el designio se cumple y acabo anclado en el sufrimiento más oscuro para toda la eternidad, próximamente volveremos a tener buenas crónicas.
Este post fue hecho por computadora (Toto).

3 comentarios:
Mom! Dicen que la vida es siempre elegir. Aunque nos hubiera gustado que vinieras al norte (y cuántas Doritas hubieras conocido!) fue una decisión muy acertada la tuya.
¡Por más tiempos felices! (aunque tengas que resignar la calidad de las crónicas). Igual, me gustó!
besos
Mirá cuando uno viene a caer en blog ajeno: justo cuando el otro es feliz y escribe como el Toto... (digo, por computadora).
Negro, tratemos de no escupir para arriba, que nunca sabés cuando a tu vida le puede tocar un guionista hijo de puta que diga: "Uy, mirá que tranquilas que están las cosas por acá...". O peor, cuando un amigo te puede caer con esa vieja maldición china que reza: "Ojalá que tu vida sea muy interesante..."
Si sos feliz, aburrinos... (... total, mientras vos te diviertas)
Tincho "Parker" Landó
Es verdad Parker, pero no está demás desafiar un poco los dichos populares y a los guionistas hijos de puta, después de todo se supone que somos nosotros los protagonistas. No a la dictadura del guión, sí a la rebelión de los personajes.
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