Siento que hace años que no duermo realmente. Esta semana alguien me dijo "Hey, tenés que dormir un poco", mi cara no sería de las mejores, y yo sabía que eso era imposible, no que mi cara no fuera de las mejores claro, sino: dormir.
Cuando era chico lo odiaba con toda mi alma y lo odiaba principalmente porque amaba estar despierto. Las cosas pasan cuando uno esta despierto. Hace poco leí la historia de un hombre que vivió toda su vida con miedO y se cuidó y se cuidó. Y nunca le pasó nada. Nada.
Buscando Pepperland en TV
Esto es todo un problema, porque se supone que esta crónica debería ser un éxito, todo lo que aparece en televisión tiene que ser un éxito y sino no sirve. O eso dicen los que saben. O los que dicen que saben. O los que dicen que saben y están en televisión.
Si bien hasta el momento veníamos arreglándonos con buscar Pepperland en medio de las aventuras y desventuras de mi vida cotidiana, en esta crónica nuestro mundo se ve afectado por uno que no habíamos visitado tan de cerca todavía: la TV abierta.
Fui elegido para ser uno de los 12 participantes que compitieron por ser el octavo integrante de Caiga Quien Caiga, a partir de acá: CQC. No sé si es bueno o es malo, si CQC ya no es lo que era, si dista mucho del proyecto inicial de Mario Pergolini y el periodismo ácido e inteligente de Andy Kusnetzoff, a mí me puso contento.
Cuando era chico lo odiaba con toda mi alma y lo odiaba principalmente porque amaba estar despierto. Las cosas pasan cuando uno esta despierto. Hace poco leí la historia de un hombre que vivió toda su vida con miedO y se cuidó y se cuidó. Y nunca le pasó nada. Nada.
Buscando Pepperland en TV
Esto es todo un problema, porque se supone que esta crónica debería ser un éxito, todo lo que aparece en televisión tiene que ser un éxito y sino no sirve. O eso dicen los que saben. O los que dicen que saben. O los que dicen que saben y están en televisión.
Si bien hasta el momento veníamos arreglándonos con buscar Pepperland en medio de las aventuras y desventuras de mi vida cotidiana, en esta crónica nuestro mundo se ve afectado por uno que no habíamos visitado tan de cerca todavía: la TV abierta.
Fui elegido para ser uno de los 12 participantes que compitieron por ser el octavo integrante de Caiga Quien Caiga, a partir de acá: CQC. No sé si es bueno o es malo, si CQC ya no es lo que era, si dista mucho del proyecto inicial de Mario Pergolini y el periodismo ácido e inteligente de Andy Kusnetzoff, a mí me puso contento.
Debo sincerarme y decir que fueron dos amigos los que me anoticiaron de la convocatoria, yo no vi el programa ese día, ni otros días tampoco. La cosa es que a la semana un productor me estaba llamando para preguntarme si en dos días podía estar en Cuatro Cabezas para una prueba… yo no podía, así que no fui.
-Hola Alejo… te hablo de Cuatro Cabezas, nos gustaría hacerte una prueba, ¿el miércoles podrías acercarte hasta la productora?
-Uhh… el miércoles me matás, juego al fútbol yo los miércoles.
Está claro que esto no pasó, obvio que podía y si no hubiera podido hubiera ido igual. No todos los días me llama un productor importante para algo así…no todos los días llama alguien.
Pude terminar arriesgando mi vida en el desierto de Atakama, haciendo un papelón que me enterrara en lo más profundo de la agenda mediática, pero no, terminé en un reality show. Pudo ser peor, pude terminar en un reality show encerrado en una casa.
Ese día me levanté, me bañé, me puse un jean, una remera, agarré la mochila, me tomé el 129 y una hora más tarde me bajaba en el obelisco. Hacía calor. Comí en McDonald´s. Subte D hasta Belgrano. Cada vez que me subo al subte pienso en la cantidad de gente que hay en Buenos Aires, exactamente la misma que cuando me baño o voy al teatro, pero yo lo pienso cuando me subo al subte, y no termino de pensarlo, que pasa otro con más gente. Este último tiempo el pensamiento se ha vuelto recurrente, porque la mayor parte de mis semanas las paso en Buenos Aires.
Ese día en particular, el de la prueba, subía los escalones de la estación Cabildo hacia el mundo real y lo único que se veía arriba era un cartel rosa que decía “McCartney”, como el beatle, si alguien pasa a diario por la estación sabrá que no miento, el resto me va a tener que creer. Definitivamente era una señal, a decir verdad era una casa de lencería femenina, pero para mí era una señal. Compré un camisón transparente, dos corpiños con encaje y enfilé para Cuatro Cabezas.
Fueron unas once cuadras hasta la puerta de la productora. Me presenté, me hicieron pasar a un living con sillones de cuero negro, plasmas, computadoras, cuadros del primer CQC, discos y al rato iba subido a un auto con un camarógrafo, un productor y otro aspirante, al Puente de la Mujer en Puerto Madero, donde Natalia Oreiro hacía la presentación de la colección primavera-verano de su marca de ropa: “Las Oreiro”. Todo muy exclusivo, mucha farándula, mucho diseñador, mucha modelo, mucha chica top, champagne, glamour, canapés y yo.
-Hola Alejo… te hablo de Cuatro Cabezas, nos gustaría hacerte una prueba, ¿el miércoles podrías acercarte hasta la productora?
-Uhh… el miércoles me matás, juego al fútbol yo los miércoles.
Está claro que esto no pasó, obvio que podía y si no hubiera podido hubiera ido igual. No todos los días me llama un productor importante para algo así…no todos los días llama alguien.
Pude terminar arriesgando mi vida en el desierto de Atakama, haciendo un papelón que me enterrara en lo más profundo de la agenda mediática, pero no, terminé en un reality show. Pudo ser peor, pude terminar en un reality show encerrado en una casa.
Ese día me levanté, me bañé, me puse un jean, una remera, agarré la mochila, me tomé el 129 y una hora más tarde me bajaba en el obelisco. Hacía calor. Comí en McDonald´s. Subte D hasta Belgrano. Cada vez que me subo al subte pienso en la cantidad de gente que hay en Buenos Aires, exactamente la misma que cuando me baño o voy al teatro, pero yo lo pienso cuando me subo al subte, y no termino de pensarlo, que pasa otro con más gente. Este último tiempo el pensamiento se ha vuelto recurrente, porque la mayor parte de mis semanas las paso en Buenos Aires.
Ese día en particular, el de la prueba, subía los escalones de la estación Cabildo hacia el mundo real y lo único que se veía arriba era un cartel rosa que decía “McCartney”, como el beatle, si alguien pasa a diario por la estación sabrá que no miento, el resto me va a tener que creer. Definitivamente era una señal, a decir verdad era una casa de lencería femenina, pero para mí era una señal. Compré un camisón transparente, dos corpiños con encaje y enfilé para Cuatro Cabezas.
Fueron unas once cuadras hasta la puerta de la productora. Me presenté, me hicieron pasar a un living con sillones de cuero negro, plasmas, computadoras, cuadros del primer CQC, discos y al rato iba subido a un auto con un camarógrafo, un productor y otro aspirante, al Puente de la Mujer en Puerto Madero, donde Natalia Oreiro hacía la presentación de la colección primavera-verano de su marca de ropa: “Las Oreiro”. Todo muy exclusivo, mucha farándula, mucho diseñador, mucha modelo, mucha chica top, champagne, glamour, canapés y yo.
Ese día hice un par de notas color, entre las que hubo una entrevista con Natalia Oreiro que me dijo que me ponía más fichas a mí que al otro notero, que claro fue el que ganó. Gracias Natalia por el apoyo, sos una gran empresaria, una mejor actriz, una buena cant…eso no… pero como vidente te cagas de hambre.
¡Ah!Le hice también una cámara oculta a Flor de la V y al día siguiente un amigo se encargó de contarle por Twitter. Yo me pregunto qué parte de “oculta” es la que no queda clara. Al toque que se enteró Flor de la V no solo me puteó por Twitter frente a sus 180.117 contactos, sino que también llamó a la productora desde donde me llamaron a mí para avisarme que Flor estaba chocha de contenta. En ese momento creí que mi carrera televisiva acababa de terminarse antes de salir al aire. Pero volvieron a llamar.
Me dijeron que había quedado entre los 12 y que que tenía que ir a Te Le Fe a grabar con Ernestina, Juan y Gonzalito. En base a las notas de aquel día en Puerto Madero, se hizo una eliminación en la que mágicamente no fui uno de los eliminados y pasé a segunda ronda.
¡Vamos! Además me llevé dos remeras con mi nombre. ¿Para qué quiero una remera con mi nombre? No voy a salir a la calle con una remera que tiene mi nombre. Se venden dos remeras con mi nombre.
Ya la cosa estaba más clara, quedábamos sólo 8, y de esos 8 se iban a seguir eliminando noteros hasta que quedara uno.
La segunda prueba fue la de ser un “Notero Suicida”, había que ir y meterse a hacer preguntas que provocaran la ira de los entrevistados: unos fueron a la cancha de Boca a enarbolar un ficticio fanatismo por ¿riber?, otros a bajar un discurso fachistoide a la Facultad de Sociales y yo al programa Pasión de Sábado a bardear la cumbia. La pasé bien, pero la eliminación no, así que hasta ahí llegó CQC.
Me llevé buenos recuerdos, por ejemplo pueden ver en YouTube cuando los chicos de La Mentirosa me echan del estudio, gran momento, de paso le mando un abrazo a Mauri Retamón (tecladista de la banda), que a pesar de eso es mi amigo en Facebook.
Para los que esperaban más información lamento desilusionarlos, firmé un papel que dice que no les voy a contar nada, sino me inician acciones legales… o quizás no tengo más ganas de escribir.
En esta fugaz experiencia fue raro que gente que no conozco se me acercara o me saturara de mensajes, pero por suerte todos muy buena onda, nadie para putear, salvo Flor de la V.
Me contactó gente de Santiago del Estero, Córdoba, Concordia, Uruguay, Viedma, Chaco, Formosa, Gualeguaychú, Rosario y ahora no me acuerdo más, gracias a todos, no sé qué decir, pero se me ocurre podría sacarles algún provecho turístico.
Bonus Track: Paul McCartney en Argentina
En 2010 pasaron muchas cosas, algunas se contaron y otras no, esto es un blog y no un diario íntimo. Entre las que quiero contar, está la noticia que hace unos meses leí en la web y me dejó literalmente lagrimeando frente al monitor. Tiene que ver con “el problemita” del que ya hablé en otras oportunidades, mi punto débil, mi kriptonita, la razón de gran parte de la estética de este blog, la banda sonora de mi vida (últimamente estoy muy cursi, sí, cuidado): Los Beatles.
Ya hablamos de esto y de toda la irracionalidad que encierra mi amor por los Beatles, solo los buenos y verdaderos amores son así, al punto que me hacen perseguir cartoneros, comprar anacrónicamente vinilos a un viejo loco y ahora llorar frente a la computadora mirando a un hombre de 68 años, que en un español forzado me dice que viene a la Argentina y me toca Lady Madonna en el piano. Después agarra y filma exactamente el mismo video para Brasil, Costa Rica y México, pero a mí me importa un carajo. Mentime que me gusta Paul.
El 10 de noviembre Paul McCartney se presentó en Buenos Aires y cuando yo me enteré fui el hombre más feliz del mundo. Esta foto la saqué ese día y se las regalo:
En esta fugaz experiencia fue raro que gente que no conozco se me acercara o me saturara de mensajes, pero por suerte todos muy buena onda, nadie para putear, salvo Flor de la V.
Me contactó gente de Santiago del Estero, Córdoba, Concordia, Uruguay, Viedma, Chaco, Formosa, Gualeguaychú, Rosario y ahora no me acuerdo más, gracias a todos, no sé qué decir, pero se me ocurre podría sacarles algún provecho turístico.
Bonus Track: Paul McCartney en Argentina
En 2010 pasaron muchas cosas, algunas se contaron y otras no, esto es un blog y no un diario íntimo. Entre las que quiero contar, está la noticia que hace unos meses leí en la web y me dejó literalmente lagrimeando frente al monitor. Tiene que ver con “el problemita” del que ya hablé en otras oportunidades, mi punto débil, mi kriptonita, la razón de gran parte de la estética de este blog, la banda sonora de mi vida (últimamente estoy muy cursi, sí, cuidado): Los Beatles.
Ya hablamos de esto y de toda la irracionalidad que encierra mi amor por los Beatles, solo los buenos y verdaderos amores son así, al punto que me hacen perseguir cartoneros, comprar anacrónicamente vinilos a un viejo loco y ahora llorar frente a la computadora mirando a un hombre de 68 años, que en un español forzado me dice que viene a la Argentina y me toca Lady Madonna en el piano. Después agarra y filma exactamente el mismo video para Brasil, Costa Rica y México, pero a mí me importa un carajo. Mentime que me gusta Paul.
El 10 de noviembre Paul McCartney se presentó en Buenos Aires y cuando yo me enteré fui el hombre más feliz del mundo. Esta foto la saqué ese día y se las regalo:

Como no me quiero poner pesado relatando todo lo que sentí a lo largo del recital, dejo 3 fragmentos de una crónica que tuve que escribir sobre el tema y que resume algunas cosas…
Título: Back in the Bs.As
“Hace 17 años que Paul McCartney no visita la Argentina, llegó en la madrugada lluviosa del lunes, exactamente a la 1.27, en un jet privado proveniente de Gulfstream. No pasó por el hall de Ezeiza, un auto lo recogió en la pista de aterrizaje y se lo llevó directo a una quinta de Pilar, dice Canal Trece, de Castelar dice América y de Martínez dice Te Le Fe, pero ninguno de los tres tiene imágenes del inglés en ningún lado”.
“Desde hace tres años el rumor de que el ex beatle volvía a Buenos Aires circula en revistas, diarios y portales de Internet, en algunos foros se dijo que Mauricio Macri lo traía a tocar gratis al obelisco por el bicentenario. Un inglés por el bicentenario. Difícil. Ni Macri caería en semejante contradicción... bueno sí... pero para eso le paga a gente que no lo deja”.
“Las luces se apagan, una chica empieza a llorar en la escuridad y no es la única. La luz azul ilumina el escenario en el que ya están los músicos y con 68 años, entallado en un traje negro con ribetes rojos, Paul McCartney levanta bien alto el bajo violín Hofner, que resume la historia de la banda más grande del rock”. Sí, en esta última parte me ganó la subjetividad...mentira...son lo más grande que hay.
Es loco y además una frase trillada, pero “todo es por algo”. Si yo no hubiese quedado afuera de CQC el día en que quedé afuera, el 10 de noviembre hubiese tenido que decidir entre ir al recital o a grabar en Te Le Fe. Hoy digo que me hubiese ido al recital, pero no lo sé, me alegra no haber tenido que tomar esa decisión.
La crónica se hizo larga y se hizo esperar bastante, respecto a esto quiero decir que intentaré escribir más corto, la gente me dice que en los blogs “taquilleros” no se escribe tanto, que hay que ser escueto, que con dos o tres párrafos alcanza, pero no me sale.
Ahora estoy trabajando lejos de casa, los extraño a todos… ya voy a volver, queda posteada esta crónica, la próxima volveremos a la normalidad. Bueno, más o menos…


2 comentarios:
2010 un año que seguro le vas a contar a tus hijos, sobrinos y/o nietos.
Que "linda" crónica, se hizo esperar, hasta pensé que quizás ya con todo esto de la TV ibas a dejar el blog en algún placard virtual del cyberespacio (suena a película de Ciencia Ficción), pero por suerte llegó y espero que la próxima esté en camino.
Que bueno cuando "todo pasa por alguna razón", me alegro que hayas podido ver a tu "amor" Paul.
Nos vemos en la próxima juntada.
Se lo espera por Cba.
Salute!
Estuve al punto de tener la certeza de que incluirias la captura de pantalla de tu fb el día desp de estar en tv. Pero no.
MB!
muuuaccc
Malvi
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